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10 mitos con los que la industria alimenticia se opone al etiquetado frontal

etiquetado frontal

Estos son los 10 mitos con los que habitualmente la industria alimenticia se opone al etiquetado frontal de advertencias en Argentina:

1. No muestra los aspectos positivos de los alimentos

Los sistemas de etiquetado frontal que presentan aspectos positivos de los productos no cumplen el objetivo primordial de los sistemas de etiquetado que es ayudar a los consumidores a identificar productos con exceso de azúcares, grasas, grasas saturadas y sodio y, de esta forma, promover una dieta más saludable. Agregar o sumar información sobre nutrientes o atributos positivos desvía del objetivo primordial de este sistema y disminuiría su efecto aumentando la confusión de los consumidores.

Por lo general, los productos que llevan uno o más sellos son productos ultraprocesados que, además de tener exceso en nutrientes críticos se asocian a una ingesta menor de nutrientes positivos como vitaminas, minerales, proteínas, y a una mala calidad en la dieta. Cuando el sistema se concentra en los niveles altos de nutrientes críticos los consumidores tienen mayor probabilidad de aumentar el consumo de nutrientes positivos ya que mejoran sus decisiones de compra.

2. Existen trabas legales para avanzar con un sistema de etiquetado frontal de advertencia. El país debe promover un sistema que se encuentre armonizado con Mercosur y Codex

Los países son soberanos para poder avanzar en aquellas medidas que brinden protección a la salud de su población y que garantice la seguridad alimentaria. Esto implica ir más allá de las disposiciones de Mercosur y Codex, especialmente en aquellos casos en los cuales las disposiciones no alcanzan el objetivo sanitario deseado. En el caso de Codex, por ejemplo, las discusiones y la elaboración de documentos se basan en las experiencias de los países. Esto implica que Codex espera que los estados miembros impulsen medidas. En la medida en que cada país establezca y adopte estándares para implementar un sistema de etiquetado frontal, podrán contribuir a las discusiones que se estén llevando adelante en este tema.

3. La política de etiquetado frontal no es suficiente para cambiar conductas alimentarias, hacen falta campañas de educación

La educación y las campañas son componentes importantes y deberían ser parte de una política integral para mejorar los entornos alimentarios. No son medidas sustitutivas sino complementarias. El sistema de advertencias es, en sí mismo, una herramienta educativa porque ayuda a informar a los consumidores sobre el contenido de los productos que consumen. En comparación con una campaña masiva de comunicación, la implementación de la advertencia es más costo-efectiva ya que tiene un mayor alcance y se sostiene en el tiempo.

4. Presenta efectos económicos negativos con relación a costos de fabricación y empaquetado especialmente para las pequeñas y medianas industrias.

En cuanto a los costos iniciales para el nuevo etiquetado, estos son un costo que se realiza una única vez y que consiste en imprimir los sellos necesarios para cada producto. Las empresas que operan en los diferentes países ya deben cumplir con diferentes leyes y requisitos. Además, las empresas suelen hacer cambios en sus etiquetas con frecuencia para sus acciones de promoción y publicidad de sus productos, aún en el caso de las pequeñas empresas. En relación a los costos también es importante destacar que los costos sanitarios ahorrados por vidas salvadas y muertes evitadas asociados a la implementación de cambios en el etiquetado de los alimentos exceden a los costos que implican el tratamiento de la morbimortalidad asociada a la obesidad y a las enfermedades crónicas.

También existe evidencia que indica que las empresas tienden a fabricar productos más saludables cuando se modifican los hábitos de los consumidores lo cual evitaría el costo que implica la modificación o impresión de nuevas etiquetas.

Por último, y en relación a la fuente laboral, existen datos que muestran que a pesar de implementarse medidas restrictivas como políticas fiscales, el empleo no se ve afectado.

5. No logran mejorar la alimentación de la población porque el consumo de ultraprocesados no es el principal problema en la dieta de la población argentina

Se ha demostrado que en la región de las Américas el consumo de alimentos ultraprocesados ha aumentado significativamente como así también las ventas de estos productos. Por otro lado, la última encuesta de nutrición (ENNyS 2018) da cuenta de que el porcentaje de
la población argentina que consume frecuentemente estos productos, tales como bebidas azucaradas, productos de pastelería, golosinas, etc. es alarmante, siendo este consumo mayor en los grupos más vulnerables.

6. Estigmatiza o demoniza a los alimentos

La implementación de un sistema de etiquetado frontal garantiza el derecho a la información de los consumidores informando acerca del contenido excesivo de nutrientes críticos. Informa, no demoniza.

7. No es efectivo para reducir el sobrepeso y la obesidad

Para la prevención del sobrepeso y la obesidad es necesario adoptar un paquete de medidas tendientes a mejorar los entornos alimentarios, donde se incluyen, por ejemplo, las restricciones al marketing de productos no saludables y las políticas de entornos escolares saludables, entre otras. En este sentido, el etiquetado frontal de advertencias con octógonos negros constituye la puerta de entrada para la implementación de dichas regulaciones ya que permite identificar aquellos productos con nutrientes críticos en exceso y que, por lo tanto, no son saludables.

8. No tiene respaldo científico

Existe una amplia evidencia desarrollada en la región que muestra que el sistema de advertencia de octógonos es el más adecuado en comparación con otros sistemas evaluados. Además, existen estudios desarrollados a nivel local que así lo indican y se encuentra respaldado por la mayor autoridad sanitaria de la región.

9. El modelo de perfil de nutrientes de la OPS es demasiado estricto

El modelo de perfil de nutrientes se basa en las recomendaciones de la OMS sobre la ingesta de nutrientes recomendada para la población. Que un producto no cumpla con estas recomendaciones no implica que el perfil es demasiado estricto sino que los productos exceden estos niveles y los consumidores tienen el derecho a contar con esa información de forma rápida y fácil. Si las recomendaciones se basan en el mercado y no en la ciencia, los consumidores podrían estar siendo engañados a creer que están comprando un producto que es mucho más saludable de lo que en realidad es.

10. El modelo de perfil de nutrientes de la OPS no tiene evidencia científica

El sistema de perfil de nutrientes de la OPS ha sido desarrollado por un panel de expertos, en base a una rigurosa revisión de la evidencia científica actualizada y sus umbrales fueron definidos considerando las directrices de ingesta de nutrientes de la OMS. Además, este sistema ha demostrado ser el más adecuado para ser implementado en Argentina.

El presente decálogo fue desarrollado por la Coalición Nacional para prevenir la obesidad en niños, niñas y adolescentes.

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Etiquetas: , , , , , , , Last modified: 2 noviembre, 2020
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