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Es hora de Apificar WhatsApp, Facebook e Instagram

Apificar WhatsApp

Esta semana que pasó se caracterizó por la caída de las grandes redes sociales y la dependencia que todos nosotros tenemos de ellas. Pero no sólo las personas individualmente, también los estados, las empresas y un sinnúmero de actores sociales que utilizan las plataformas más populares habitualmente. Competidores como Telegram o SnapChat sumaron millones de nuevos usuarios aunque todavía no sabemos cuánto uso tendrá a futuro esos nuevas cuentas.  Sin dudas una de las propuestas más interesantes es la de Apificar WhatsApp, Facebook e Instagram.

Primero expliquemos con claridad qué es una API, acrónimo de “Interfaz de Programación de Aplicaciones” (Application Programming Interface) y que podríamos definir básicamente como un código que dos programas informáticos utilizan para comunicarse o interactuar el uno con el otro, es decir la capacidad de comunicación segura entre dos componentes diferentes de software. Esta modalidad de intercomunicación entre diferente sistemas aumenta significativamente las potencialidades de colaboración y de innovación en todos los ecosistemas. Imaginemos si las redes sociales pudieran compartir nuestra información de forma segura con otros servicios para complementar esa información y mejorar nuestros perfiles de usuario. Esto podría ser de forma segura y permitiría una cosa más: que los dueños de los datos seamos las personas y que también seamos las que decidimos con quién compartirlos.

La Apificación es un proceso decisivo para acelerar la transformación digital de la economía pero no sólo eso. Habitualmente hablamos de la Apificación del sector bancario y el Open Banking, sin embargo los desafíos son aún mayores cuando hablamos de redes sociales. Apificar WhatsApp, Facebook e Instagram podría ser el camino para que los usuarios obtengan la soberanía de sus datos y una forma de evitar los monopolios y sus problemas, no sólo en términos de competencia sino también en la dependencia que nos generan. ¿Qué pasaría si pudiéramos elegir en qué red social exponer los datos que hemos ido acumulando en todas las que utilizamos en nuestra vida? ¿Qué pasaría si cuando se cae WhatsApp pudiésemos seguir utilizando Telegram o Signal o cualquier otra plataforma como si nada hubiese pasado?

Esta modalidad de intercomunicación entre diferente sistemas aumenta significativamente las potencialidades de colaboración y de innovación en todos los ecosistemas. Imaginemos si las redes sociales pudieran compartir nuestra información de forma segura con otros servicios para complementar esa información y mejorar nuestros perfiles de usuario.

Sin dudas es hora de que las entidades globales piensen forma de regular la economía digital de forma global y sobretodo justa con los usuarios. Es hora de comprender a los datos de las personas como propiedad de ellas mismas y por tanto abrir la conversación sobre el uso legitimo de los datos y sobre todo el usufructo que de esos datos hacen las grandes plataformas tecnológicas. Tal vez sea una forma de mejorar las condiciones de millones de creadores que a nivel mundial se quejan de los exiguos montos que cobran de Facebook, Instagram, Spotify e incluso Youtube o Twitch. La nueva economía ya llegó, es hora de que también lleguen nuestros derechos en ella.

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Etiquetas: , , , , , , , , Last modified: 7 octubre, 2021
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